Acompañamiento para madres y padres

Madres y padres sostenidos: hijas/os amados, libres y confiados

ACOMPAÑAMIENTO PARA MADRES Y PADRES

Madres y padres sostenidos: hijas/os amados, libres y confiados

Muchos padres y madres nos preguntamos: ¿Por qué lo que “funcionó” conmigo a la hora de educarme no me resulta eficaz con mis hijos? ¿Por qué no me siento respetada? ¿Por qué no me escucha? ¿Por qué me veo complaciendo tanto cuando lo que realmente necesito es poner límites? ¿Por qué siento tanta culpa y tanta vergüenza? ¿Por qué en determinadas situaciones acabamos viviendo episodios violentos? e incluso en algunos casos: ¿por qué siento que mi hijo o mi hija me produce tanto miedo y rechazo?

Cuando nacen nuestros hijos/as, la vida nos ofrece la oportunidad para sanar y crecer emocionalmente pues, volvemos a reproducir la relación que tuvimos con nuestros padres. Hacernos conscientes de ello no es fácil; sin embargo, supone toda una liberación, pues nos permite disfrutar de unas relaciones más profundas y naturales. Reflexionar y sanar nuestras historias implica darnos apoyo, sostén, amor y el respeto que merecemos. Siento y creo con firmeza que no hay mejor herencia que esta.

En los talleres, ofrezco un espacio de apoyo y seguridad en el que recibirás el acompañamiento necesario para poder conectar con tus propios sentimientos y emociones sin ser juzgada o juzgado por ello. Un enfoque corporal e innovador que te llevará a conectar contigo de una manera más gentil y respetuosa, y que te conducirá a dejar atrás patrones destructivos y violentos que te generan mas desconfianza, desconexión y vergüenza; primero contigo y después con tus hijas/os. Los patrones de violencia, son el resultado de un sistema nervioso desregulado y profundamente traumatizado. Hacernos consciente de ello nos aporta mucha claridad y disminución de la vergüenza y la culpa.

Ejercer nuestra responsabilidad como padres y madres desde otro punto: DE ADENTRO HACIA AFUERA; un enfoque corporal y biológico. Una guía y brújula interna que te ayudará a conectar con tu sabiduría interior y a esclarecer los conflictos que se presentan en la relación con tus hijas/os. Cuanto más profunda es la comprensión hacia nosotros, mayor seguridad y bienestar emocional les ofreceremos. Alcanzar la madurez emocional necesaria para poder acompañar de una manera saludable es nuestra responsabilidad. Nuestras hijas e hijos son el futuro, la fuente de la vida de la que beberán nuestros nietos/as, bisnietos/as… Necesitamos volver a los orígenes, conectar con nuestros cuerpos. Necesitamos tribu, acompañamiento y el sentimiento de pertenencia. Necesitamos ser compasivos con nosotros pues, forma parte de nuestra naturaleza humana.

Reconocer lo que nos hace daño y nos impide avanza e ir a por lo que nos nutre y alimenta. Necesitamos urgentemente ser lo más gentiles qué podamos con nosotros. Porque nadie nos dijo nunca: que la base de una buena salud física y mental radica en una crianza basada en nuestras necesidades biológicas y mamíferas.

Derribar viejos patrones y creencias heredadas requiere mucho coraje y valentía. El proceso de ser madre o padre conlleva estar  implicado, y eso debe bastar.

El programa

Cuando nuestros sentimientos y nuestras necesidades básicas no han sido cubiertas; la falta de contención, nutrición física y emocional,(abrazos,caricias, miradas..) nos impide desarrollarnos en las diferentes etapas y facetas de nuestra vida. Tomar conciencia de cómo en nuestra infancia aprendimos a renunciar a nuestros sentimientos para proteger la relación de apego con nuestros cuidadores y, como por evitar el dolor, nos distanciamos del sentir. Esto dificultó el desarrollo de una verdadera conexión e intimidad con nosotros y por ende con nuestras hijas e hijos.

Somos nuestro sistema nervioso. Saber y comprender cómo funciona y como nos afectan las experiencias vividas a nuestro cuerpo y a nuestro cerebro es vital. Accediendo a las sensaciones corporales y teniendo en cuenta la desregulación del sistema nervioso, se pueden gestionar las emociones sin abrumarnos. Podemos integrar lo vivido cada día, logrando así, un poderoso avance para restaurar su equilibrio. Cuando empezamos a conocerlo entendemos que nos ha ocurrido y cómo nos movemos por el mundo, ello deriva en una mayor comprensión y compasión hacia nosotros.

No se puede sanar lo que no se puede sentir. Comprender cuál es el papel del cuerpo a la hora de trabajar con nuestras emociones y sensaciones físicas. Sabemos que sentimos emociones, pero lo que no sabemos es que debajo de esas emociones subyacen las sensaciones, y son estás, las que nos ayudarán a regular y estabilizar nuestro sistema nervioso. El cuerpo es el aliado en nuestro proceso de recuperación, en el está grabada toda nuestra historia. Al dirigir nuestra conciencia al cuerpo accedemos a nuestros recursos innatos. Comenzamos a recuperar nuestra vitalidad, presencia, capacidad de estar en el aquí y ahora. La conexión con tu cuerpo te servirá de guía y te ayudará a conectar con tus propias necesidades básicas, y así poder conectar con lo que verdaderamente necesitan tus hijos/as.

Es la capacidad para regular las emociones sin ayuda de otra persona. Encontrar herramientas para estabilizarme cuando me siento dolido y estresado. Que nuestro sistema nervioso encuentre más flexibilidad y presencia para gestionar las explosiones y los impulsos que sentimos cuando reaccionamos ante determinadas situaciones.

Implica regular nuestro estado fisiológico entre las personas. Sin esta corregulación no sobreviviríamos. Cuando nacemos nos corregulamos con otro ser humano, nuestra madre, y si no es posible, con cualquier otro cuidador. Antes de que podamos autorregularnos y ser independientes necesitamos tener la experiencia de ser corregulados: sentirnos seguros en los brazos de otra persona.

El estado de shock nos impide poner límites y generar un espacio de intimidad entre otras muchas cosas. Ocurre más a menudo de lo que pensamos y creemos. La disociación es un proceso en el que perdemos la sensación de estar presentes que nos lleva a experimentar desconexión y falta de continudiad entre pensamientos, recuerdos, entornos y acciones. Un ejemplo fácil de disociación es no recordar dónde hemos dejado las llaves.

Un recurso es todo aquello que te produce bienestar físico, emocional, mental y espiritual, y que fomenta la regulación del sistema nervioso. Descubrir lo que te gusta y hace bien, es un pilar fundamental para nuestra vida.

Poner límites es un acto de amor hacia nosotros. Protegen los aspectos valiosos de nuestra vida: la familia, el trabajo, nuestro cuerpo, nuestros deseos… Son necesarios para conocernos, y para que nuestros hijos e hijas se conozcan a sí mismos/as.

  • Ser conscientes de nuestro espacio vital y poder identificar que es lo que nos nutre y que es lo que nos hace daño.
  • Fusión : conocer la diferencia entre uno mismo y los demás.
  • Establecer límites con respeto y con firmeza sin atacar el carácter de nuestros hijos/as
  • Impedir que abusen de nosotros
    Identificar las actitudes defensivas que nos impiden establecer unos límites claros
  • Ser conscientes del shock, la ira, la reacción, la vergüenza y la culpa.

Nos pasamos la vida intentando esconder nuestra vulnerabilidad. Tenemos mucho miedo a sentirnos rechazados y que nos hieran. Reconocer las emociones asociadas a ella y comprender su función, nos ayuda a ser más compasivos con nosotros.Necesitamos nuevas formas de ser y de expresarnos sin ser juzgados.

Se habla muy poco de ella y está presente en todo el mundo. Se necesita mucha energía vital para esconderla cuando nos sentimos desbordados e inundados por ella. Nos impide conectar con nuestras hijas/os de una manera natural. La vergüenza saludable apoya el crecimiento del yo. La no saludable afecta a nuestro sistema nervioso y la identificación de lo que de verdad somos.

La culpa tiene que ver más con lo que hacemos, y puede estar asociada en ocasiones a la vergüenza. De niños necesitábamos un reflejo (madre, padre, cuidador…) que nos apoyara con presencia. Como madres y padres en la mayoría de las ocasiones la culpa nos desborda y perdemos toda noción sobre nosotras/os . Dejamos de lado nuestros propios sentimientos, y nos alejamos de nuestra identidad e individualidad.

Cargamos con mucho miedo, culpa y vergüenza que no es nuestra. Nos dijeron: “tu eres así” y nosotros lo aceptamos. Una proyección es el proceso de atribuir a otros lo que nos pertenece. Puede ser un sentimiento, una carencia, una herida emocional, una necesidad… Lo hacemos de manera inconsciente. Es un mecanismo de defensa que nos impide ver que está ocurriendo en nuestro cuerpo. También ocurre en sentido positivo. Todo lo que admiramos en los demás también forma parte de nosotros.

Los espejos son una fuente de conocimiento para conocernos y saber quiénes somos. Nuestros hijos/as nos aportan claridad a nuestra historia personal. En ocasiones y no siempre, son espejos de gran tamaño que nos dicen : mamá, papá mira hacia adentro y conecta con tus heridas. Son un verdadero regalo que la vida nos da para saber quienes somos realmente.

Genera un aumento de la fuerza vital, la autoafirmación y la autoexpresión. La ira bien gestionada nos ayuda a ir a por la vida, a por lo que realmente queremos y deseamos.

El lenguaje que utilizamos está profundamente arraigado en nuestra sociedad, lo que conlleva que lo hayamos interiorizado y normalizado. A veces, las palabras son como cuchillos que lanzamos hacia su autoestima generando un profundo impacto en su desarrollo y en su verdadero yo. Entonces, la vergüenza toma las riendas y, dejan de ser ellos mismos/as tal y como lo hicimos nosotros/as. Integrar un nuevo lenguaje basado en el método mundialmente reconocido de Adele Faber y Elaine Mazlish: “Como hablar para que los niños y adolescentes escuchen, y como escuchar para que hablen”.

  • Cómo podemos ayudar a los niños/as y adolescentes a afrontar sus sentimientos
  • Cómo podemos animar a las niñas/os y adolescentes a colaborar.
  • Cómo podemos estimular la autonomía de los niños/as y adolescentes.
  • Cómo fomentar el elogio y la autoestima.
  • Cómo podemos huir de las etiquetas.

Las rupturas que no son seguidas de la oportuna reparación, nos llevan a una profunda sensación de desconexión. Reparar significa generar un espacio de seguridad e intimidad para poder hablar con nuestros hijos e hijas. Sin juicios ni culpas. 

Cuando hemos sido niños/as se nos ha reprimido la necesidad de defendernos. ¿ Qué ocurre si me defiendo? ¿Quizás tenga miedo a sentirme rechazado? ¿ Qué ocurre si mi hijo se defiende?

El programa

Cuando nuestros sentimientos y nuestras necesidades básicas no han sido cubiertas; la falta de contención, nutrición física y emocional,(abrazos,caricias, miradas..) nos impide desarrollarnos en las diferentes etapas y facetas de nuestra vida. Tomar conciencia de cómo en nuestra infancia aprendimos a renunciar a nuestros sentimientos para proteger la relación de apego con nuestros cuidadores y, como por evitar el dolor, nos distanciamos del sentir. Esto dificultó el desarrollo de una verdadera conexión e intimidad con nosotros y por ende con nuestras hijas e hijos.

Somos nuestro sistema nervioso. Saber y comprender cómo funciona y como nos afectan las experiencias vividas a nuestro cuerpo y a nuestro cerebro es vital. Accediendo a las sensaciones corporales y teniendo en cuenta la desregulación del sistema nervioso, se pueden gestionar las emociones sin abrumarnos. Podemos integrar lo vivido cada día, logrando así, un poderoso avance para restaurar su equilibrio. Cuando empezamos a conocerlo entendemos que nos ha ocurrido y cómo nos movemos por el mundo, ello deriva en una mayor comprensión y compasión hacia nosotros.

No se puede sanar lo que no se puede sentir. Comprender cuál es el papel del cuerpo a la hora de trabajar con nuestras emociones y sensaciones físicas. Sabemos que sentimos emociones, pero lo que no sabemos es que debajo de esas emociones subyacen las sensaciones, y son estás, las que nos ayudarán a regular y estabilizar nuestro sistema nervioso. El cuerpo es el aliado en nuestro proceso de recuperación, en el está grabada toda nuestra historia. Al dirigir nuestra conciencia al cuerpo accedemos a nuestros recursos innatos. Comenzamos a recuperar nuestra vitalidad, presencia, capacidad de estar en el aquí y ahora. La conexión con tu cuerpo te servirá de guía y te ayudará a conectar con tus propias necesidades básicas, y así poder conectar con lo que verdaderamente necesitan tus hijos/as.

Es la capacidad para regular las emociones sin ayuda de otra persona. Encontrar herramientas para estabilizarme cuando me siento dolido y estresado. Que nuestro sistema nervioso encuentre más flexibilidad y presencia para gestionar las explosiones y los impulsos que sentimos cuando reaccionamos ante determinadas situaciones.

Implica regular nuestro estado fisiológico entre las personas. Sin esta corregulación no sobreviviríamos. Cuando nacemos nos corregulamos con otro ser humano, nuestra madre, y si no es posible, con cualquier otro cuidador. Antes de que podamos autorregularnos y ser independientes necesitamos tener la experiencia de ser corregulados: sentirnos seguros en los brazos de otra persona.

El estado de shock nos impide poner límites y generar un espacio de intimidad entre otras muchas cosas. Ocurre más a menudo de lo que pensamos y creemos. La disociación es un proceso en el que perdemos la sensación de estar presentes que nos lleva a experimentar desconexión y falta de continudiad entre pensamientos, recuerdos, entornos y acciones. Un ejemplo fácil de disociación es no recordar dónde hemos dejado las llaves.

Un recurso es todo aquello que te produce bienestar físico, emocional, mental y espiritual, y que fomenta la regulación del sistema nervioso. Descubrir lo que te gusta y hace bien, es un pilar fundamental para nuestra vida.

Poner límites es un acto de amor hacia nosotros. Protegen los aspectos valiosos de nuestra vida: la familia, el trabajo, nuestro cuerpo, nuestros deseos… Son necesarios para conocernos, y para que nuestros hijos e hijas se conozcan a sí mismos/as.

  • Ser conscientes de nuestro espacio vital y poder identificar que es lo que nos nutre y que es lo que nos hace daño.
  • Fusión : conocer la diferencia entre uno mismo y los demás.
  • Establecer límites con respeto y con firmeza sin atacar el carácter de nuestros hijos/as.
  • Impedir que abusen de nosotros
    Identificar las actitudes defensivas que nos impiden establecer unos límites claros.
  • Gestionar el shock, la ira, la reacción, la vergüenza y la culpa.

Nos pasamos la vida intentando esconder nuestra vulnerabilidad. Tenemos mucho miedo a sentirnos rechazados y que nos hieran. Reconocer las emociones asociadas a ella y comprender su función, nos ayuda a ser más compasivos con nosotros.Necesitamos nuevas formas de ser y de expresarnos sin ser juzgados.

Se habla muy poco de ella y está presente en todo el mundo. Se necesita mucha energía vital para esconderla cuando nos sentimos desbordados e inundados por ella. Nos impide conectar con nuestras hijas/os de una manera natural. La vergüenza saludable apoya el crecimiento del yo. La no saludable afecta a nuestro sistema nervioso y la identificación de lo que de verdad somos.

La culpa tiene que ver más con lo que hacemos, y puede estar asociada en ocasiones a la vergüenza. De niños necesitábamos un reflejo (madre, padre, cuidador…) que nos apoyara con presencia. Como madres y padres en la mayoría de las ocasiones la culpa nos desborda y perdemos toda noción sobre nosotras/os . Dejamos de lado nuestros propios sentimientos, y nos alejamos de nuestra identidad e individualidad.

Cargamos con mucho miedo, culpa y vergüenza que no es nuestra. Nos dijeron: “tu eres así” y nosotros lo aceptamos. Una proyección es el proceso de atribuir a otros lo que nos pertenece. Puede ser un sentimiento, una carencia, una herida emocional, una necesidad… Lo hacemos de manera inconsciente. Es un mecanismo de defensa que nos impide ver que está ocurriendo en nuestro cuerpo. También ocurre en sentido positivo. Todo lo que admiramos en los demás también forma parte de nosotros.

Los espejos son una fuente de conocimiento para conocernos y saber quiénes somos. Nuestros hijos/as nos aportan claridad a nuestra historial personal. Sus propias heridas son las mismas que las nuestras. Son espejos de gran tamaño que nos dicen: mamá, papá mira hacia adentro y conecta con tus heridas. Son un verdadero regalo que la vida nos da para saber quienes somos realmente.

 

Genera un aumento de la fuerza vital, la autoafirmación y la autoexpresión. La ira bien gestionada nos ayuda a ir a por la vida, a por lo que realmente queremos y deseamos.

El lenguaje que utilizamos está profundamente arraigado en nuestra sociedad, lo que conlleva que lo hayamos interiorizado y normalizado. A veces, las palabras son como cuchillos que lanzamos hacia su autoestima generando un profundo impacto en su desarrollo y en su verdadero yo. Entonces, la vergüenza toma las riendas y, dejan de ser ellos mismos/as tal y como lo hicimos nosotros/as. Integrar un nuevo lenguaje basado en el método mundialmente reconocido de Adele Faber y Elaine Mazlish: “Como hablar para que los niños y adolescentes escuchen, y como escuchar para que hablen”.

  • Cómo podemos ayudar a los niños/as y adolescentes a afrontar sus sentimientos
  • Cómo podemos animar a las niñas/os y adolescentes a colaborar
    Alternativas al castigo
  • Cómo podemos estimular la autonomía de los niños/as y adolescentes
  • Cómo fomentar el elogio y la autoestima
  • Cómo podemos huir de las etiquetas

Las rupturas que no son seguidas de la oportuna reparación, nos llevan a una profunda sensación de desconexión. Reparar significa generar un espacio de seguridad e intimidad para poder hablar con nuestros hijos e hijas. Sin juicios ni culpas. Con frases como : “Yo hubiera necesitado”, “me siento dolida/o cuando…” ,“ cuando me gritas no me siento respetado/a…”

Cuando hemos sido niños/as se nos ha reprimido la necesidad de defendernos. ¿ Qué ocurre si me defiendo? ¿Quizás tenga miedo a sentirme rechazado? ¿ Qué ocurre si mi hijo se defiende?

El programa

Cuando nuestros sentimientos y nuestras necesidades básicas no han sido cubiertas; la falta de contención, nutrición física y emocional,(abrazos,caricias, miradas..) nos impide desarrollarnos en las diferentes etapas y facetas de nuestra vida. Tomar conciencia de cómo en nuestra infancia aprendimos a renunciar a nuestros sentimientos para proteger la relación de apego con nuestros cuidadores y, como por evitar el dolor, nos distanciamos del sentir. Esto dificultó el desarrollo de una verdadera conexión e intimidad con nosotros y por ende con nuestras hijas e hijos.

Somos nuestro sistema nervioso. Saber y comprender cómo funciona y como nos afectan las experiencias vividas a nuestro cuerpo y a nuestro cerebro es vital. Accediendo a las sensaciones corporales y teniendo en cuenta la desregulación del sistema nervioso, se pueden gestionar las emociones sin abrumarnos. Podemos integrar lo vivido cada día, logrando así, un poderoso avance para restaurar su equilibrio. Cuando empezamos a conocerlo entendemos que nos ha ocurrido y cómo nos movemos por el mundo, ello deriva en una mayor comprensión y compasión hacia nosotros.

No se puede sanar lo que no se puede sentir. Comprender cuál es el papel del cuerpo a la hora de trabajar con nuestras emociones y sensaciones físicas. Sabemos que sentimos emociones, pero lo que no sabemos es que debajo de esas emociones subyacen las sensaciones, y son estás, las que nos ayudarán a regular y estabilizar nuestro sistema nervioso. El cuerpo es el aliado en nuestro proceso de recuperación, en el está grabada toda nuestra historia. Al dirigir nuestra conciencia al cuerpo accedemos a nuestros recursos innatos. Comenzamos a recuperar nuestra vitalidad, presencia, capacidad de estar en el aquí y ahora. La conexión con tu cuerpo te servirá de guía y te ayudará a conectar con tus propias necesidades básicas, y así poder conectar con lo que verdaderamente necesitan tus hijos/as.

Es la capacidad para regular las emociones sin ayuda de otra persona. Encontrar herramientas para estabilizarme cuando me siento dolido y estresado. Que nuestro sistema nervioso encuentre más flexibilidad y presencia para gestionar las explosiones y los impulsos que sentimos cuando reaccionamos ante determinadas situaciones.

Implica regular nuestro estado fisiológico entre las personas. Sin esta corregulación no sobreviviríamos. Cuando nacemos nos corregulamos con otro ser humano, nuestra madre, y si no es posible, con cualquier otro cuidador. Antes de que podamos autorregularnos y ser independientes necesitamos tener la experiencia de ser corregulados: sentirnos seguros en los brazos de otra persona.

El estado de shock nos impide poner límites y generar un espacio de intimidad entre otras muchas cosas. Ocurre más a menudo de lo que pensamos y creemos. La disociación es un proceso en el que perdemos la sensación de estar presentes que nos lleva a experimentar desconexión y falta de continudiad entre pensamientos, recuerdos, entornos y acciones. Un ejemplo fácil de disociación es no recordar dónde hemos dejado las llaves.

Un recurso es todo aquello que te produce bienestar físico, emocional, mental y espiritual, y que fomenta la regulación del sistema nervioso. Descubrir lo que te gusta y hace bien, es un pilar fundamental para nuestra vida.

Poner límites es un acto de amor hacia nosotros. Protegen los aspectos valiosos de nuestra vida: la familia, el trabajo, nuestro cuerpo, nuestros deseos… Son necesarios para conocernos, y para que nuestros hijos e hijas se conozcan a sí mismos/as.

  • Ser conscientes de nuestro espacio vital y poder identificar que es lo que nos nutre y que es lo que nos hace daño.
  • Fusión : conocer la diferencia entre uno mismo y los demás.
  • Establecer límites con respeto y con firmeza sin atacar el carácter de nuestros hijos/as.
  • Impedir que abusen de nosotros
    Identificar las actitudes defensivas que nos impiden establecer unos límites claros.
  • Gestionar el shock, la ira, la reacción, la vergüenza y la culpa.

Nos pasamos la vida intentando esconder nuestra vulnerabilidad. Tenemos mucho miedo a sentirnos rechazados y que nos hieran. Reconocer las emociones asociadas a ella y comprender su función, nos ayuda a ser más compasivos con nosotros.Necesitamos nuevas formas de ser y de expresarnos sin ser juzgados.

Se habla muy poco de ella y está presente en todo el mundo. Se necesita mucha energía vital para esconderla cuando nos sentimos desbordados e inundados por ella. Nos impide conectar con nuestras hijas/os de una manera natural. La vergüenza saludable apoya el crecimiento del yo. La no saludable afecta a nuestro sistema nervioso y la identificación de lo que de verdad somos.

La culpa tiene que ver más con lo que hacemos, y puede estar asociada en ocasiones a la vergüenza. De niños necesitábamos un reflejo (madre, padre, cuidador…) que nos apoyara con presencia. Como madres y padres en la mayoría de las ocasiones la culpa nos desborda y perdemos toda noción sobre nosotras/os . Dejamos de lado nuestros propios sentimientos, y nos alejamos de nuestra identidad e individualidad.

Cargamos con mucho miedo, culpa y vergüenza que no es nuestra. Nos dijeron: “tu eres así” y nosotros lo aceptamos. Una proyección es el proceso de atribuir a otros lo que nos pertenece. Puede ser un sentimiento, una carencia, una herida emocional, una necesidad… Lo hacemos de manera inconsciente. Es un mecanismo de defensa que nos impide ver que está ocurriendo en nuestro cuerpo. También ocurre en sentido positivo. Todo lo que admiramos en los demás también forma parte de nosotros.

Los espejos son una fuente de conocimiento para conocernos y saber quiénes somos. Nuestros hijos/as nos aportan claridad a nuestra historial personal. Sus propias heridas son las mismas que las nuestras. Son espejos de gran tamaño que nos dicen: mamá, papá mira hacia adentro y conecta con tus heridas. Son un verdadero regalo que la vida nos da para saber quienes somos realmente.

 

Genera un aumento de la fuerza vital, la autoafirmación y la autoexpresión. La ira bien gestionada nos ayuda a ir a por la vida, a por lo que realmente queremos y deseamos.

El lenguaje que utilizamos está profundamente arraigado en nuestra sociedad, lo que conlleva que lo hayamos interiorizado y normalizado. A veces, las palabras son como cuchillos que lanzamos hacia su autoestima generando un profundo impacto en su desarrollo y en su verdadero yo. Entonces, la vergüenza toma las riendas y, dejan de ser ellos mismos/as tal y como lo hicimos nosotros/as. Integrar un nuevo lenguaje basado en el método mundialmente reconocido de Adele Faber y Elaine Mazlish: “Como hablar para que los niños y adolescentes escuchen, y como escuchar para que hablen”.

  • Cómo podemos ayudar a los niños/as y adolescentes a afrontar sus sentimientos
  • Cómo podemos animar a las niñas/os y adolescentes a colaborar
    Alternativas al castigo
  • Cómo podemos estimular la autonomía de los niños/as y adolescentes
  • Cómo fomentar el elogio y la autoestima
  • Cómo podemos huir de las etiquetas

Las rupturas que no son seguidas de la oportuna reparación, nos llevan a una profunda sensación de desconexión. Reparar significa generar un espacio de seguridad e intimidad para poder hablar con nuestros hijos e hijas. Sin juicios ni culpas. Con frases como : “Yo hubiera necesitado”, “me siento dolida/o cuando…” ,“ cuando me gritas no me siento respetado/a…”

Cuando hemos sido niños/as se nos ha reprimido la necesidad de defendernos. ¿ Qué ocurre si me defiendo? ¿Quizás tenga miedo a sentirme rechazado? ¿ Qué ocurre si mi hijo se defiende?

Metodología de trabajo

1. Dinamicas vivenciales y de apoyo.– Ejercicios para poder integrar la teoría, tomar conciencia del funcionamiento del sistema nervioso y favorecer nuestra capacidad innata de autorregulación.

2. Meditaciones sensoperceptivas.- Aprender a conectar con las partes de nuestro cuerpo, es vital para aprender a gestionar nuestras emociones. La sensopercepción nos ayuda a reducir el estrés y la ansiedad.

3. Juegos.– El juego favorece la creatividad, el aprendizaje, la alegría y las relaciones sociales. La actividad lúdica nos ayuda a esculpir nuestro cerebro y a reducir los niveles de estrés y ansiedad. Además nos ayuda a vincularnos y a corregularnos.

4. Danzas.- Favorecen nuestro lado creativo y la conexión con nuestro cuerpo además de la corregulación.

Terapias disponibles

Terapia online

Acompañamiento online

Sesiones personalizables

Terapia individual

Acompañamiento individual

Sesiones personalizables

social-care

Acompañamiento grupal

Dos sesiones mensuales.

4h por cada cada sesión.

Sesiones grupales

Al trabajar en un espacio grupal, se ayuda a sentir el apoyo de los demás compañeros/as, aumentando la capacidad de vinculación y de seguridad.

Son grupos reducidos, con un máximo de diez personas. El curso tiene una duración de nueve meses

Las clases se imparten dos días al mes. Cada taller tiene una duración de cuatro horas con 15 minutos de descanso.

Al principio del curso hay que adquirir un cuadernillo para el trabajo: “ Cómo hablar con nuestros niños y adolescentes”.  La falta de asistencia un día dentro del mes no implica que el importe no deba abonarse por completo.

Acompañamiento para madres y padres implicados

~ Consultas Online y presenciales ~

~ Sesiones individuales ~

~ Sesiones grupales ~